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De invisible a imprescindible: la era de la financiación integrada

2/16/2026, 9:36:57 AM

El sector fintech sigue transformando la industria financiera en 2026.

Tendencias como la inteligencia artificial aplicada a finanzas, la banca abierta (open banking) o la digitalización de pagos en tiempo real están redefiniendo cómo interactuamos con el dinero. Pero entre todas, destaca el auge de la financiación integrada (embedded finance) como una de las áreas de mayor crecimiento y potencial disruptivo.

De ser una idea emergente, ha pasado a considerarse un pilar estratégico: según McKinsey, las finanzas integradas “ya no son periféricas; se están convirtiendo en la forma predeterminada en que consumidores y empresas acceden a los servicios financieros”.

¿Qué implica esta tendencia y por qué merece especial atención? A continuación, analizamos las claves: motivos de su crecimiento, sectores pioneros, el papel de plataformas orquestadoras como Nemuru, las tecnologías habilitadoras y cómo prepararse para este cambio.

¿Por qué está creciendo la financiación integrada?

Varios factores confluyen para impulsar la financiación integrada en 2026.

En esencia, ofrece una propuesta de valor “win-win” para usuarios y empresas. Para el cliente, significa obtener soluciones financieras justo en el momento y lugar donde las necesita – por ejemplo, obtener un crédito al comprar online con un clic, o asegurar un envío mientras pagas la compra.

Esta inmediatez y experiencia sin fisuras elevan la satisfacción del usuario y eliminan barreras. De hecho, la comodidad se ha vuelto crucial: los consumidores valoran que todo ocurra en una sola plataforma, de forma ágil y segura, sin saltos a apps de bancos. Esta preferencia impulsa a más empresas a integrar servicios financieros para mejorar la experiencia y fidelizar clientes.

Por otro lado, las empresas (tanto fintech como no financieras) ven en las finanzas embebidas una oportunidad de nuevos ingresos y eficiencia. Añadir pagos, préstamos o seguros integrados no solo crea fuentes de ingreso adicionales, sino que mejora sus productos principales.

Un estudio de Bain & Company destaca que esta integración mejora la propuesta porque combina servicios para añadir valor: la promesa de “better together” implica experiencias más fluidas y mayor acceso para el cliente, a la vez que reduce costos y riesgos para las compañías que los ofrecen.

Un caso claro es el de las pymes obteniendo créditos instantáneos basados en datos de ventas: la plataforma (ej. un ecommerce) logra más ventas y comisión por el préstamo, y el cliente resuelve su financiación al momento en vez de recurrir a un banco tradicional.

Además, los cambios tecnológicos y sociales habilitan este auge.

La digitalización masiva del comercio y la gestión empresarial abre espacios para insertar finanzas en cualquier proceso: hasta un 50% del gasto con tarjetas a nivel global ocurre online hoy, y tanto consumidores como negocios (especialmente los millennials y nativos digitales) están cómodos manejando todas sus finanzas en plataformas digitales.

Por su parte, la banca abierta (Open Banking) y la regulación han jugado rol clave: iniciativas como PSD2 en Europa obligaron a los bancos a abrir sus APIs, permitiendo que terceros (fintech, retailers, startups) accedan a datos bancarios y ejecuten pagos de forma segura. Esto “abrió la puerta” para que muchos jugadores no bancarios ofrezcan productos financieros embebidos apoyándose en la infraestructura de los bancos.

En resumen, el contexto es propicio: usuarios que demandan conveniencia, empresas buscando diferenciarse con servicios financieros integrados, y tecnologías/regulación que lo hacen posible. El resultado es un crecimiento explosivo: en EE.UU. el valor transaccionado vía finanzas integradas pasó de $2.6 billones en 2021 a un mercado proyectado de más de $7 billones para 2026, lo que sería ya alrededor del 10% de todas las transacciones financieras de ese país.

A nivel global, Accenture proyecta que los ingresos generados por servicios financieros integrados superarán los $300 mil millones anuales hacia 2030. Estamos, por tanto, ante una megatendencia que está redefiniendo el panorama financiero.

Sectores que adoptan las finanzas integradas con mayor rapidez

Una característica de la financiación embebida es que trasciende la frontera de la banca: cualquier empresa digital con una base de usuarios frecuente puede incorporarla. Dicho esto, algunos sectores han sido pioneros en 2025 y lideran la adopción en 2026:

  • Comercio minorista y e-commerce: Es el ámbito más visible. Grandes retailers y plataformas online ofrecen ya pagos fraccionados, préstamos “compra ahora/paga después” (BNPL) y otros instrumentos en el mismo checkout. Por ejemplo, Apple lanzó Apple Pay Later integrando la financiación de Klarna en su app de pagos, evitando que muchos usuarios tuvieran que solicitar tarjetas de crédito tradicionales. Amazon, por su parte, se alió con Affirm para ofrecer cuotas instantáneas al finalizar la compra. Estas experiencias integradas han calado en los consumidores, y explican que retail y e-commerce estén a la cabeza de las iniciativas de embedded finance. Las tasas de conversión mejoran y aumenta el ticket medio cuando el cliente tiene opciones de pago flexibles al instante. No es casualidad que Alibaba, Mercado Libre y otros gigantes también hayan creado sus propios brazos financieros integrados.
  • Plataformas digitales para pymes y economía freelance: Empresas tecnológicas que proveen infraestructura a pequeños negocios han adoptado rápidamente las finanzas integradas. Un ejemplo destacado es Shopify, que en 2025 amplió su programa de préstamos Shopify Capital, ofreciendo líneas de crédito a pymes dentro de su plataforma de comercio electrónico. Gracias a tener acceso a los datos de ventas de las tiendas, Shopify otorga financiación casi inmediata y con reembolso automático como porcentaje de las ventas diarias. Esto transforma a Shopify en un centro financiero completo para los comerciantes, que ya no dependen de un banco externo para capital de trabajo. Otras plataformas de gestión empresarial, contabilidad o marketplaces B2B siguen pasos similares: integran pagos B2B aplazados, seguros de facturas, adelantos de nóminas, etc. De hecho, en Latinoamérica un estudio reciente mostró que 86% de las empresas B2B ya ofrecen alguna forma de finanzas integradas, principalmente crédito, pagos o servicios para empleados, y otro 83% de las que aún no lo hacen están considerando implementarlo. La penetración en este segmento es altísima.
  • Servicios de movilidad, turismo y otras industrias de consumo: Aplicaciones como Uber, Cabify o Airbnb han comenzado a añadir capas financieras para mejorar su propuesta. Uber, por ejemplo, integró microseguros para conductores y opciones de pago flexibles, evitando que estos tuvieran que acudir a aseguradoras o bancos externos. En turismo, aerolíneas y agencias online ofrecen seguros de viaje o financiamiento del boleto en cuotas durante la reserva, todo integrado en el proceso de compra. El sector transporte y turismo han visto el valor de ofrecer estas soluciones contextualizadas. Lo mismo ocurre en segmentos como la educación (financiación de cursos dentro de academias online), salud (créditos para tratamientos ofrecidos en la misma clínica) o incluso telecomunicaciones (telcos brindando seguros de móvil y financiamiento de dispositivos). Cualquier sector con interacción digital frecuente está explorando incorporar servicios financieros adaptados a su contexto. Como mencionan expertos, el futuro de las finanzas podría estar en manos de cualquier actor que quiera incluir servicios financieros en su modelo de negocio.

En todos estos casos, la constante es que el usuario obtiene un beneficio tangible (comodidad, rapidez, oferta personalizada) y la empresa no financiera logra diferenciarse y capturar parte del valor que antes se llevaba un banco.

Mientras tanto, los bancos tradicionales quedan más “invisibles”, proveyendo la infraestructura en la sombra o viendo reducida su interacción directa con el cliente final. Esto explica por qué algunos bancos progresistas han optado por asociarse y volverse ellos mismos proveedores en la sombra (modelo BaaS), en vez de competir frontalmente contra esta tendencia.

En resumen, los sectores líderes van desde el comercio y la tecnología hasta servicios tradicionales reinventados, pero la ola integradora alcanza ya a casi todos: se estima que en 2025 un 99% de las empresas consultadas ya había adoptado alguna capacidad de embedded finance en sus productos.

El papel de las plataformas orquestadoras (y el caso de Nemuru)

Dado que integrar servicios financieros puede ser complejo –requiere conectarse con bancos, evaluar riesgos, cumplir regulación y gestionar pagos– han surgido actores especializados en hacer de “puente” entre las empresas no financieras y las instituciones financieras. Son las plataformas orquestadoras de financiación, como es el caso de Nemuru.

Su rol es proporcionar una solución fintech llave en mano para que cualquier compañía pueda ofrecer financiación a sus clientes de forma ágil y segura, sin tener que construir toda la infraestructura desde cero.

¿En qué se traduce esto en la práctica? Principalmente en agregación de múltiples entidades financieras (bancos, prestamistas, etc.) bajo una sola plataforma tecnológica.

Por ejemplo, Nemuru conecta a un comercio o plataforma digital con diversos lenders dispuestos a financiar a sus usuarios, y orquesta el proceso para que en cuestión de segundos se obtenga la mejor oferta disponible. Esta estrategia multi-lender ofrece ventajas importantes frente a integrar un solo banco:

  • Mayor tasa de aprobación: Al contar con varias alternativas, si una entidad rechaza una solicitud de crédito, automáticamente se prueba con otro, aumentando la probabilidad de que el cliente obtenga financiación. Esto se traduce en menos ventas perdidas por falta de crédito.
  • Flexibilidad y escalabilidad: La empresa puede expandir fácilmente su oferta de financiación añadiendo nuevos lenders, métodos de pago, países o canales (online/presencial) sin tener que reprogramar todo el sistema. La orquestación permite adaptar el stack financiero a las necesidades del negocio conforme crece o cambia, de forma modular.
  • Mejor experiencia de cliente: El orquestador asegura métodos de pago financiado adaptados al contexto (por ejemplo, distintas cuotas, distintos plazos), con alta fiabilidad y mínima fricción en el checkout. Esto reduce el abandono del carrito y mejora las tasas de conversión, ya que el cliente encuentra una opción de pago a su medida sin complicaciones.
  • Optimización operativa: En lugar de manejar múltiples integraciones, contratos y flujos con cada entidad financiera, la empresa se integra una sola vez con la plataforma orquestadora. Menos mantenimiento técnico, menos costes operativos y un stack tecnológico simplificado. Todo el pesado trabajo de integración con bancos (APIs, actualizaciones, seguridad) lo asume el orquestador.
  • Visión unificada e inteligencia de datos: La plataforma consolida todas las métricas y datos de financiación en una sola plataforma. Esto permite al negocio obtener insights valiosos y ajustar su estrategia.

En resumen, un orquestador como Nemuru simplifica y potencia la financiación integrada. Este tipo de plataformas hace posible que incluso empresas sin experiencia financiera ofrezcan a sus clientes financiación al consumo, pagos a plazos, etc., de forma rápida y confiable.

Además, con la posibilidad de operar en marca blanca, la experiencia lleva el logo y estilo de la empresa original, manteniendo la relación con el cliente.

Tecnologías que facilitan este auge

La financiación integrada descansa sobre una base tecnológica moderna que la hace viable a gran escala hoy, algo impensable hace una década. Entre las tecnologías clave que impulsan este boom podemos destacar:

  • APIs abiertas y Banking-as-a-Service (BaaS): Las APIs (Application Programming Interfaces) permiten conectar sistemas diferentes de forma estandarizada. En el mundo fintech, esto significa conectar una tienda online o app con los sistemas de un banco o fintech lender para, por ejemplo, verificar identidad, consultar datos financieros u originar un préstamo en tiempo real. La proliferación de APIs bancarias y de proveedores BaaS (bancos que ofrecen sus servicios como módulos “plug & play”) es un motor fundamental de las finanzas embebidas. Muchas startups han creado verdaderos ecosistemas componibles de servicios financieros integrables. Un e-commerce puede, mediante APIs en la nube, ofrecer en su checkout opciones de crédito, seguros o pagos fraccionados provistos por terceros, sin salir de su entorno. La capa API es el “pegamento” técnico que orquesta todas las piezas detrás de una experiencia integrada.
  • Computación en la nube y arquitecturas escalables: Las soluciones de finanzas integradas aprovechan la elasticidad y disponibilidad de la nube. Montar servicios financieros en la nube permite manejar picos de demanda (ej. campañas de ventas con mucho volumen de pagos financiados), escalar a nuevos países rápidamente y asegurar alta disponibilidad (los pagos embebidos no pueden caerse sin dañar la experiencia de usuario). Además, se tiende a usar arquitecturas de microservicios y enfoques serverless para integrar componentes independientes (un servicio para pagos, otro para scoring crediticio, otro para fraude, etc.) de forma ágil. Esto acelera el desarrollo y facilita las integraciones con múltiples partners. Muchas fintech orquestadoras ofrecen SDKs o componentes ya listos para insertar en apps y webs, reduciendo la complejidad técnica para las empresas que las adoptan.
  • Inteligencia artificial y análisis de datos en tiempo real: Detrás de una experiencia aparentemente simple (por ejemplo, “Compra ahora y paga en 3 cuotas sin intereses”) hay un poderoso procesamiento de datos. Las tecnologías de machine learning e IA permiten evaluar riesgos crediticios en segundos utilizando datos alternativos (historial de compras, comportamiento de pago, incluso datos de facturación de servicios) más allá del scoring bancario tradicional. Esto es vital para aprobar créditos al instante dentro de una plataforma no bancaria. También se aplican IA para detección de fraude al vuelo, validación de identidad (con biometría o documentoscopia automatizada) y personalización de ofertas. Por ejemplo, una fintech integrada podría ajustar el límite de crédito ofrecido según el perfil de cada cliente en tiempo real. La hiperpersonalización es una tendencia en 2026: adaptar productos financieros embebidos al contexto y al usuario específico gracias a la analítica avanzada. Esto mejora la aceptación y reduce riesgos.
  • Open Banking y estándares de interoperabilidad: Como mencionamos, la regulación que promueve la apertura de datos bancarios mediante estándares (PSD2/PSD3 en Europa, iniciativas de Open Banking en Reino Unido, Brasil, etc.) ha sido un facilitador crítico. Gracias a estos estándares, terceros pueden iniciar pagos o acceder al historial bancario de un usuario (con su consentimiento) para ofrecerle un servicio integrado. Por ejemplo, una aplicación de contabilidad puede conectarse a la cuenta bancaria de una pyme y ofrecerle financiación basada en sus ingresos, todo bajo normas seguras. Además, estándares en pagos (como protocolos de pagos instantáneos, o las nuevas normas de Visa/Mastercard para pagos iniciados por bots o agentes automatizados) están ampliando lo que es posible integrar. En resumen, la interoperabilidad financiera impulsa que las fronteras entre “banca” y “no banca” se difuminen.
  • Seguridad y cumplimiento integrados (RegTech): La otra cara de la moneda tecnológica es la gestión de riesgos y regulación. Para que las finanzas integradas proliferen, debe haber confianza y cumplimiento normativo. Aquí las RegTech (tecnologías regulatorias) juegan un papel. Soluciones de identificación digital (eKYC), firmas electrónicas, monitoreo de fraude y cumplimiento AML (antilavado) se han vuelto más sofisticadas y fáciles de integrar vía API. Esto permite que una plataforma no financiera pueda cumplir con exigencias legales al ofrecer, digamos, un producto de crédito, sin descargar todo ese peso en sí misma. En 2026, el cumplimiento tiende a ser “invisible” para el usuario final pero continuamente activo tras bambalinas, utilizando IA para verificar identidades y transacciones en segundos. La confianza es fundamental: sin estas capas de seguridad, los clientes no adoptarían servicios financieros de, por ejemplo, su app de delivery o de retail. Afortunadamente, la tecnología ha avanzado para integrar la seguridad sin friccionar la experiencia (ej.: autenticación biométrica integrada, tokenización de pagos, etc.).

En conclusión, el auge de embedded finance se apalanca en un stack tecnológico moderno: APIs abiertas, cloud computing, análisis de big data, IA y estándares abiertos, todo orquestado para que terceros ofrezcan servicios financieros con la misma solidez que un banco tradicional pero con la agilidad de una startup digital.

Conclusión: preparándose para el cambio en 2026

Las tendencias señalan que la financiación integrada no es una moda pasajera, sino una evolución estructural en la forma de distribuir servicios financieros. Entrando en 2026, el mensaje es claro: adoptar embedded finance ha pasado de ser un plus a ser un imperativo estratégico. Ya no se debate si las empresas (y bancos) deben adaptarse, sino qué tan rápido pueden hacerlo para no perder relevancia.

Para las empresas no financieras, integrar soluciones como pagos fraccionados, créditos al consumo o seguros contextuales puede marcar la diferencia en la experiencia del cliente y abrir fuentes de ingresos adicionales.

Aquellas que lo hagan pronto estarán en posición de ofrecer un valor añadido que los usuarios empezarán a dar por sentado. Por el contrario, ignorar esta tendencia podría significar ceder terreno frente a competidores más innovadores que atraigan a los clientes con propuestas integrales.

Para las instituciones financieras tradicionales, el reto es doble: por un lado, colaborar con esta nueva cadena de valor (a través de BaaS, alianzas con fintech, inversiones estratégicas) para seguir presentes donde ocurren las transacciones; y por otro, reinventar su propio enfoque hacia el cliente final, sabiendo que la lealtad ya no proviene de la inercia sino de la conveniencia.

Algunos bancos están adoptando el rol de “enablers” – por ejemplo, proporcionando tecnología y balance a fintech orquestadoras– obteniendo así nuevas vías de ingreso. Otros buscan mejorar sus experiencias digitales para no quedarse únicamente como back-end.

En cualquier caso, la preparación interna es clave: modernizar sistemas core, adoptar arquitecturas API-first, garantizar la seguridad y la calidad de datos para integrarse con terceros, etc. Estamos viendo que quien se adapta puede convertir la amenaza en oportunidad: el mercado de finanzas integradas ofrece un enorme potencial a quienes sepan capturarlo.

Finalmente, la visión estratégica hacia esta tendencia debe ser amplia. La financiación integrada abre la puerta a ecosistemas colaborativos: la banca se funde con retail, con tecnología, con telecomunicaciones, creando productos híbridos centrados en facilitar la vida financiera del usuario.

Para 2026 y más allá, las organizaciones harían bien en preguntarse: “¿Cómo puedo ser parte de estos ecosistemas y no quedarme fuera?”. En Nemuru, por ejemplo, creemos firmemente en el valor de anticiparse a este cambio, facilitando que negocios de diversos sectores se monten a la ola de la financiación embebida.

En conclusión, el auge de la financiación integrada refleja un cambio profundo en el modelo financiero: las fronteras se difuminan, la financiación se convierte en un habilitador dentro de cualquier experiencia.

Quienes estén preparados y adopten estas soluciones podrán brindar un mejor servicio, fidelizar clientes y generar nuevas vías de crecimiento. 2026 marca el inicio de esta nueva etapa donde la “fintech” estará en todas partes, aunque a veces no la veamos — porque operará de forma invisible debajo de nuestras apps favoritas.

La invitación es a no quedarse atrás: es el momento de explorar, pilotar y construir alianzas en torno a las finanzas integradas. Como suele decirse, el futuro ya está aquí, y en el mundo fintech, viene embebido en cada interacción digital de nuestro día a día.

Fuentes consultadas: McKinsey (Global Payments Report, 2022), Accenture, Bain & Company, Deloitte, Forbes/TradingView, Innowise (Blog Tendencias Fintech 2026), Zentricx, Resolve/Bain, Finextra, Blog de Nemuru, entre otros.